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20/12/2012

Fibra de carbono

El carbono llega a los toros. Pero no es el Carbono 14, ese que sirve para datar lo antiguo, este carbono es de fibra de tal. Manzanares acaba de presentar, junto a la firma que lo va a comercializar, un nuevo estoque y estaquillador que aumentan la flexibilidad y reducen el peso. En consecuencia, suponen la eliminación del 80% de las lesiones que los toreros sufren por el uso de estos trastos. La novedad se enmarca dentro de un ambicioso programa de carbonización de todos los metales, no sé si del mundo o sólo de las cosas propias del toro.

Si es para bien de los toreros me da lo mismo si el estoque es de acero toledano y el estaquillador de acebuche serrano o son de la tal fibra de carbono. No seré yo nunca un purista del fetiche. Pero el asunto tiene su gracia. Cuando Manolete sustituyó el estoque de acero por la ayuda de madera, debido a una lesión en la muñeca, corrieron ríos de tinta incidiendo en la huída hacia la comodidad que el diestro provocaba. Hoy, con un público infinitamente más dulce, no creo que la cosa llegue a tanto. Es más, no creo que la cosa llegue a nada. Pero puestos a imaginar, imaginemos que los toreros no se queden ahí y apoyen, por su seguridad, una vía de investigación encaminada a evitar la temible cornada. Imaginemos que los vestidos de torear se blindaran en su interior con unas invisibles chapas de fibra de carbono o de otro material irrompible al impacto al modo de armadura medieval. Imaginemos que pasado el tiempo sin revuelo ni crítica, se empieza a sustituir el toro de carne por un toro animatrónico dirigido por un programa de ordenador. La apariencia no cambiaría en absoluto. Un buen robot con sus cables, con sus alambres, con sus chips, con su armazón interior de fibra de carbono, por supuesto, su piel sintética y una bolsita de agua tintada de rojo en su morrillo darían la apariencia absoluta de bicho de campo. Podría elegirse también el programa de embestida que se desee. Inventaríamos el programa de embestida “a lo Domecq”, el programa de embestida “de corrida dura” y, para gladiadores y espectadores brutotes el programa de embestida “de corrida dura 2.0”. Si está bien hecho nadie advertirá si aquello es de carne o de fibra de carbono.

Insisto, si es para bien, bienvenido sea. No tiene la menor importancia. Yo, de ser Manzanares, posiblemente lo hubiera probado, pero me lo hubiera callado como una meretriz. La imaginación es muy mala.

Agustín Jurado.

Actividad subvencionada por el Ministerio de Cultura

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