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el oTro, el Toro

El ruedo natal de José Tomás.

Elisa Romero Moreno.

Confieso que no he visto torear a José Tomás. Solamente una vez asistí a una corrida. Fui de la mano de mi padre, gran aficionado y profesional de las enfermerías taurinas. Me sentí incapaz de fijar la vista en ninguno de los toreros. Sólo tenía ojos para los toros. Inconvenientes de ser Sol en Tauro en Casa II.

La astrología es el arte de fotografiar el tiempo. La carta natal de una persona es la representación gráfica de su «momento», del instante en que respira por primera vez por sí solo. Desde que nos dan a luz proyectamos sombra y comienza una existencia marcada por la alternancia entre los eternos opuestos que buscan el equilibrio, la integración y la totalidad a través de un cuerpo.

En la carta natal de José Tomás hay mucha luz, también mucha sombra, como en la de todos, y una necesidad-capacidad enorme de reunir a los opuestos mediante un cortejo venusino con la intención de generar energía purificadora para repartir entre todos los congregados a la fiesta.

José Tomás oficia su ritual en el ruedo. Su búsqueda personal es también una búsqueda colectiva. Vivimos en un mundo que se dirige hacia la globalidad, donde a los opuestos no les queda más remedio que conectar, vincularse, cooperar y trascenderse el uno al otro para evitar que la mezcla devenga en una sustancia gris e informe. Los nacidos entre 1972 y 1984 tienen a Plutón en el signo de Libra en su carta natal. Es una generación que colectivamente tiene la capacidad de mejorar las relaciones humanas para hacerlas más justas, más equitativas, más armoniosas. Están redefiniendo la pareja y mutando los roles tradicionales en todo tipo de relaciones personales. Y en los casos reticentes a la mutación, a veces actúa directamente divorciando a la pareja e incluso, matando a sus miembros, como en los casos de homicidio del cónyuge y posterior suicidio del asesino/a. Por otra parte, cuando Plutón se alojó como invitado en los dominios de Venus en Libra, trajo como obsequio al planeta de la armonía y la diplomacia un enorme aporte de poder y potencia, sus especialidades arquetípicas. Esta generación también estaba invitada al evento y todos ellos son, en mayor o menor medida, partícipes de esa Venus con un plus de potencia del que no gozaba desde hace tres siglos aproximadamente.

En la carta natal de José Tomás, Venus está en Casa XII en Virgo, signo de los rituales sagrados, lo que significa que es catalizador de la energía venusina del colectivo, y Plutón se sitúa en Casa I, la región donde habita el ego. Traducido, puede expresarse diciendo que, en presencia del colectivo, en la plaza, tiene el poder para oficiar una ceremonia donde los antagónicos se encuentren cara a cara en condiciones de igualdad y justicia, como si de un juicio divino se tratara. No hay vencedor ni vencido a priori. Ambos contrincantes pueden matar, ambos pueden morir.
Carta natal de José Tomás

Carta natal de José Tomás Román Martín. Según certificado de nacimiento, nacido el 20 de agosto de 1975, a las 10.25 h. en la Maternidad Santa Cristina de Madrid.

Aun siendo vehículo arquetípico del poder transpersonal de Plutón, José Tomás está encarnado en un cuerpo humano y por tanto su papel en la plaza es el de torero. Siendo además Sol en Leo debe ser la estrella de la función, y es una función donde el jurado es todo humano. Juega en casa. Además trabaja en grupo de manera natural, Sol en Casa XI, sin olvidar que es responsable de su equipo de trabajo, Saturno en Casa X. Pero, además de todo eso, es el juez justo capaz de escuchar objetivamente la voz del reo, del otro, del que no es él.

En el ruedo de su carta natal el OTRO es el TORO.
En la vida sale al encuentro del otro.
En la plaza sale al encuentro del toro.

Con Plutón1 en conjunción al Ascendente se es muy consciente desde el nacimiento que la muerte acecha a la vuelta de cualquier esquina, que vida y muerte están separadas por una tela, un capote, una muleta, que se rasga con facilidad. Entre el cielo y la tierra está el cuerpo. Entre el torero y el toro hay un trapo.

La tortuga2 es consciente de su vulnerabilidad, el cangrejo también. Ambos animales sirven de representación simbólica al signo de Cáncer. José Tomás es conocido como el diestro de Galapagar3, en alusión a su lugar de origen. Saturno está situado en Cáncer y es regente de Capricornio, cúspide de su Casa IV, las raíces del árbol genealógico. Se encuentra en Casa X, la región donde se forja la imagen pública de una persona. Socialmente puede mostrarse hermético y a la vez despertar la ternura de los demás. Y su imagen social puede ser la de una persona entera y cabal. Un galápago de Galapagar. Alguien con raíces en los pies, fruto maduro del árbol de su familia, en cuyo seno aprendió que las leyes de la naturaleza son inmutables y cómo han de ser veneradas.

En las leyes fundamentales de la naturaleza se debate la disyuntiva entre vivir y morir. Con Plutón, regente del Nodo Norte en Escorpio, y cerca del Ascendente, se puede quitar la vida o bien dar muerte. Teniendo a Plutón en trígono a Marte y a la Luna probablemente se elija dar muerte con honor y con cariño. También se puede elegir entre dejarse morir y dejarse renacer y, al parecer, José Tomás domina ambas técnicas.

Las leyes naturales constituyen ley divina en la carta natal de José Tomás (Venus en XII regente de Tauro en IX, Lilith en VI en Piscis). El cuerpo está unido indisolublemente al centro de la Tierra, a ese agujero negro que bien podría estar en el núcleo del planeta, que pareciera estar succionándonos permanentemente. El torero sale a la plaza al encuentro de su imagen de dios: negro, denso, pesado y noble. Cara a cara, le pide al toro que le desvele los misterios de la vida y la muerte, qué hay más allá de la materia, dónde va la energía que se libera al trascender la forma. Y el dios le permite que experimente con él. Al fin y al cabo, el toro no teme a la muerte, los dioses son inmortales.

Con Nodo Norte en Escorpio en Casa II, hay una vocación iniciática, una búsqueda de otras dimensiones del ser, de asomarse al umbral de la muerte con el fin de acceder a otros planos de conciencia. José Tomás torea con la misma intención, consciente o inconsciente, con la que los chamanes pueden dar sustancias sicotrópicas a sus «pacientes». El objetivo es acceder a contenidos síquicos profundos y ocultos a través de estados alterados de conciencia.

En su carta natal está reflejada la voluntad de liberarse en esta vida de una herida antigua y honda (Quirón y Júpiter retrógrados en Casas VII-VIII, Aries-Tauro, en oposición a Urano y cuadratura a Saturno). Las leyes humanas a menudo derivan en sentencias injustas, pueden quedar muy lejos de la ley divina (Júpiter conjunción Quirón, Venus retrógrado conjunción Mercurio en XII). Una sensación, sin explicación biográfica, de esclavitud, sacrificio, traición y soledad, de sangre derramada con crueldad en un acto de locura o sinrazón (Marte conjunto al Nodo Sur en oposición a Neptuno retrógrado).

Una y otra tarde de toros se enfrenta en la arena, armado con un trapo y una espada, como hacían los gladiadores en el circo romano, a un ser irracional y enorme armado con cuernos, con la única opción de matar o morir. Una película proyectada desde el subconsciente repetidamente en cada corrida en la pantalla de la conciencia, con la finalidad de digerir y así poder poner un final digno a una experiencia traumática arrastrada de encarnación en encarnación.

Es necesario recuperar la fe en el otro, en el ser humano en general. Como compañero de entrenamiento busca al toro, un contrincante de carácter noble, como dicen que son los toros bravos. Y como cancha, utiliza un recinto de índole sagrado donde las leyes de la naturaleza imperan sobre las leyes humanas.

Esta vez, como galápago de Galapagar, no está solo (Sol en XI trígono Júpiter y sextil Urano), es generoso en la amistad y de afectos muy profundos. Esta vez, es libre (Luna en Acuario, Urano en Casa II). El destino le depara pareja/s y/o socio/s con quienes establecer lazos íntimos intensos (Nodo Norte en Escorpio, Plutón y Ascendente en Libra).

Sin embargo, el punto débil podría ser una tendencia al autosacrificio, que puede no estar exenta de sensación de culpa (Neptuno retrógrado en oposición a Marte, regente de VIII, cuadrado a Saturno). Quizás esta sea razón para exponerse a un ritual con componentes de tipo sacrificatorio y de que un buen número de aficionados teman por su vida al verlo torear.

Probablemente el salto espiritual que su carta le exige sea el sacrificio de la materia, simbolizada por el toro, en el sentido de trascenderla. En su caso, el salto tiene que ver con el desapego que predica el budismo. No quedar atrapado en la forma, no depender del otro, valorar la materia en su justa medida, no aferrarse a las imágenes del ego, fluir con la vida, vivir el presente, huir de la afectación. En palabras cotidianas, ser auténtico.

Bien pudiera ser que José Tomás ensaye desapego cada vez que torea un toro. Y seguramente desapego es lo que su público aprende mientras le ve torear.

Toros de Guisando

Toros de Guisando, El Tiemblo (Ávila), a 60 km de Galapagar. Figuras esculpidas en granito por los vettones, pueblo celta que habitó en el centro de la Península Ibérica en época prerromana. Vivían de la ganadería y celebraban ritos iniciáticos para los futuros guerreros en saunas excavadas en la roca. Adoraban a las fuerzas de la naturaleza celebrando sacrificios animales y humanos en altares rupestres. Foto: Rafaelji.

Un barómetro del estado místico-espiritual de José Tomás lo encontramos en el terreno de la comunicación. En su carta natal, las palabras pueden resultar confusas, inapropiadas y violentas, lo que puede provocar una tendencia a evitarlas. «Palabra y piedra suelta no tienen vuelta». Supongo que José Tomás escribe con los pies sobre el albero y que son los demás, el colectivo, quienes le transcriben al lenguaje convencional de las palabras. Así como estoy intentando hacer yo. (Neptuno retrógrado en Casa III, en cuadratura a Mercurio y Venus en XII). Sin embargo, en esta carta natal, la escritura, la lectura, la comunicación en general tienen carácter terapéutico. Cualquier terapia basada en la palabra hablada o escrita resulta apropiada. Y a la inversa, sus palabras pueden ser iluminadoras para quien las escucha.

Es además en el conocimiento donde radica el deseo de José Tomás. El conocimiento del mundo, ampliar horizontes, expandir la conciencia. Un deseo, por otra parte, esquivo por inmaterial e inconcreto. El deseo aparece difuso, a veces confundido con el deseo de los demás, otras veces sublimado (Neptuno en oposición a Marte en IX, Ascendente Libra, Venus en XII). El deseo del otro es mi deseo. Hablando con propiedad, descubro mi deseo a través del deseo del otro. Un deseo que es puro, desapegado. Difícil de definir.

Así sale al ruedo al encuentro del deseo, que es el deseo del otro, que en la plaza es el toro. Y en la plaza el toro parece desear solamente una cosa: un cuerpo humano. Un cuerpo de esos que están entre el cielo más alto y la tierra más honda. Que pueden ir a la Luna y saben leer las estrellas. Que son capaces de extraer todo el petróleo del planeta y consiguen hacer silencio en su interior trascendiendo las leyes de la Madre Naturaleza.

En las sociedades primitivas, el mundo se considera un espacio cerrado y replegado en sí mismo. El cielo ha sido representado como una bóveda hemisférica y la Tierra como una extensión chata de forma circular. De manera que para muchos pueblos del mundo la tortuga es una representación del universo. Era la imagen perfecta del mundo intermedio en el cual viven los hombres, entre el universo estrellado y el suelo terrestre, simbolizando el enlace entre el cielo y la tierra. A menudo se usaban en técnicas adivinatorias. La retracción en su caparazón se entendía como una actitud espiritual de concentración, sabiduría, destreza y poderío.

En las tardes de toros que oficia José Tomás cobran vida esas esculturas megalíticas con forma de galápagos, toros, uros y bisontes, labrados en rocas naturales, hincados en el suelo como menhires o apoyados sobre plataformas, que se cuentan por docenas diseminados por todo el municipio de Galapagar4.

 

Tortugas de bronce del escultor Giambologna

Tortugas de bronce del escultor Giambologna (1529-1608) que sostienen los dos obeliscos de mármol situados en la plaza de Santa Maria Novel, en Florencia (Italia). Foto: Baldiri

Kurma, la encarnación tortuga de Vishnu

Representación del avatar Kurma, la encarnación tortuga de Vishnu, dios del hinduismo que conserva y protege el universo.

Escudo cheyene

Escudo cheyene, s. XIX. La tortuga gigantesca que lleva el mundo a sus espaldas es, ella misma, imagen del mundo tripartito: cielo, infierno y tierra. La tradición oral de casi todos los indios norteamericanos aluden a un «lugar central» al que llaman Isla de la Tortuga.

Tortuga de granito en Karakorum

Una de las cuatro tortugas de granito que marcaban los límites de Karakorum, la capital del imperio mongol construida por Gengis Kan y destruida por los chinos en 1391.

Plastrón de tortuga

Réplica de plastrón de tortuga con el resultado de un ritual adivinatorio. Los textos inscritos en los huesos oraculares son la forma más antigua conocida de la escritura china. La tortuga desempeña un papel principal en las mitologías del origen de los pueblos fundadores de la China, India, y Japón.

Casa de las Tortugas

Casa de las Tortugas, en Uxmal (México). La constelación de Orión era denominada por los mayas como «Estrella Tortuga» y se le consideraba el lugar de la creación. El dios del maíz renació de una grieta en el caparazón de una tortuga. Las tortugas se consideraban intermediarias entre el hombre y Chac, dios de la lluvia. Foto: Gérard Grandjean.

 

 

1. Hades, cuyo nombre romano es Plutón, es el dios del inframundo griego. Reinaba sobre los muertos, con la ayuda de demonios sobre los que tenía completa autoridad.

2. Etimológicamente «tortuga» procede del latín tardío tartar¯uchus, demonio, y este del gr. tardío ταρταρονχος, habitante del Tártaro o infierno, porque los orientales y los antiguos cristianos consideraban que este animal, que habita en el cieno, personificaba el mal.

En la antigua Grecia, la tortuga era uno de los emblemas de Afrodita, diosa del amor, y el animal estaba asociado con el aspecto femenino del agua.

3. El municipio de Galapagar, en la Comunidad de Madrid, debe su nombre a que los primeros asentamientos urbanos dentro de su término municipal estaban localizados alrededor de una pequeña laguna en la que existía una colonia de galápagos.

El término «galápago» es de origen prerromano.

4. http://www.plataformagalapagar.com/GruposdeTrabajo/Arqueología/MegalitismoenGalapagar

 

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