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Las mujeres toreras y la prensa inglesa

Durante las últimas semanas se han publicado en la prensa española varios artículos sobre la mujer novillera «Cristina Sánchez». La mayoría de las noticias fueron sobre su debút con picadores, que tuvo lugar el 13 de febrero de este año en la feria de Valdemorillo.

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Se han ofrecido varios documentos sobre esta corrida y varias entrevistas con Cristina Sánchez en los periódicos españoles, la televisión nacional y las revistas taurinas. Además John Hooper, un periodista inglés que trabaja en Madrid, ha escrito un artículo que ha ocupado la portada del periódico inglés The Guardian, y que dice así:

«Ole grande para la torera valiente

Ayer los críticos taurinos aclamaron únicamente a «Cristina Sánchez» de veinte años, al hacer una notable demostración de valor durante su primera salida en España como torera profesional. 

Para «El Mundo» era »rebosante de valor«; para «El País», «una torera valiente», incluso el crítico del periódico conservador ABC, reconoció que aunque antes hubiera dudado, ahora había obtenido una muy buena impresión en su debút. 

Hasta 1964 a las mujeres se les prohibió torear a pie. Cristina Sánchez es de un barrio de la clase obrera del sur de Madrid. Desde entonces ella es la tercera mujer que ha toreado para ganar dinero. Ninguna de sus predecesoras sigue todavía activa en la plaza. 

Cristina salió en la procesión ceremonial que se hace antes de la corrida, vestida con un traje de luces de color malva y oro. A su salida el delicado público, que estaba asistiendo a una de las corridas más tempranas y más frías de la temporada, la aplaudió mucho. Sin embargo, si al inicio de la corrida se le ofreció el aplauso con ánimo y aliento, al final se hizo en señal de respeto. 

Los pases y movimientos de Cristina eran todavía nerviosos. Han destacado los críticos que ella todavía no puede modular la velocidad del toro cuando embiste, algo llamado »temple« por los aficionados. 

Pero derrocha pundonor que es el aire de dignidad que resulta de poseer un sentido de honor elevado. Además tiene valor en abundancia. 

Antes del momento en que la cogió el toro, éste la había derribado ya una vez durante los pases finales. Se levantó, parecía que estuviera más enfadada que asustada, y continuó haciendo una sucesión de movimientos excepcionalmente peligrosos. 

En la cogida, destacó el hecho de que ella fuese más frágil y ligera que la mayoría de los hombres. Se encumbró mucho más alto en el aire que si lo hubiese hecho un hombre. Pero se levantó y se puso fuera del alcance de los cuernos del toro con una agilidad que pocos hombres pueden lograr. 

Al volver a matar con decisión al toro se ganó un torrente de aplausos y el presidente le concedió una oreja.»

John Hooper escribe también en El Mundo y ha publicado otro artículo en el suplemento del domingo de este periódico. Este artículo se refiere al impacto del artículo anterior de The Guardian y nos informa que:

«Muchos lectores se quejaron del espacio dedicado a las fotos. Algunos criticaron el que mi crónica no llevara ninguna condena, fuese explícita o implícita, del toreo. Otros dijeron simplemente no poder comer su beicon con huevos después de ver aquellas imágenes de un animal herido y sangrando y de una muchacha a escasísimos centímetros de ser cogida por sus astas». 

John Hooper nota que «a lo largo de los años The Guardian —como otros periódicos británicos— ha publicado fotos igual de chocantes de toreros y toros, sin que nadie armara un escándalo. Parece que la sustitución de mujer por hombre es suficiente para curarnos todos de cierta insensibilización en lo que al toro se refiere» (El Mundo, 20–21 febrero. Pag.6).

Reconozco que tiene sentido el argumento de John Hooper, pero no es nada profunda su explicación del porqué a los ingleses no les gustaba ver a una mujer torera en la portada del The Guardian. Yo creo que la explicación debe ser más compleja: varían mucho las actitudes en contra del toreo en Inglaterra. John Hooper se refiere a los estereotipos ingleses, por ejemplo el de los huevos y beicon creo que lo hace en broma, pero hay que notar que muy poca gente come tal desayuno en Inglaterra, y que es mucha la variedad de desayunos que comen los ingleses tal como la variedad de las razones por las que diferentes personas se oponen al toreo. Quizás tenga razón argumentando que no les gusta ver a una mujer enfrente del peligro, pero al mismo tiempo hay muchos ingleses que me han dicho que les gustaría que el toro fuese el ganador de la corrida, y que éste mate al torero. Estas ideas se deben relacionar con otros temas culturales dominantes en Inglaterra, por ejemplo los de los derechos de la mujer y los derechos de los animales.

Durante el año pasado se publicaron algunos artículos en revistas inglesas —por ejemplo Marie Claire— sobre el tema de las mujeres toreras. En 1992 en España fue tema de actualidad. En Inglaterra existía el doble pensamiento de la reconciliación entre los derechos de las mujeres para poder ser toreros y ganar la igualdad con los hombres, y los derechos de los animales para no ser utilizados en las corridas de toros. Por un lado habría que celebrar los éxitos de las mujeres pero al mismo tiempo había que lamentar el trágico final de los toros. Este conflicto no surge muy a menudo en la cultura inglesa. Los periodistas al intentar entrar en la contradicción, tuvieron que representar los animales y las mujeres como víctimas de una tradición institucionalizada y han podido mostrar su simpatía por los dos bandos.

Me parece un asunto muy interesante para entender por qué a los ingleses no les gusta el reportaje sobre Cristina Sánchez. Es el problema de la tradición, de idiomas y de cultura. No quiero entrar en un análisis muy profundo del tema, sino que sólo quiero señalar algunos puntos. Los ingleses no tienen corrida de toros, ni tampoco tienen palabras con las cuales hablar de la corrida. La traducción de «torear» es «to bull–fight» o «to fight a bull», que significa luchar con un toro, y la corrida se traduce como «bullfight» o «fight» que significa «la lucha». Tampoco puede un inglés entender el concepto y el por qué de cortar una oreja de un toro. Parecería como cortar la oreja de un gato o un caballo.

Así que necesitan buscar una manera con la que entender la información y el artículo de The Guardian. Lo más normal es leer esta información en relación con las creencias y conocimientos que ya se tengan. Así los lectores ingleses necesitaron localizar la información que ofreció John Hooper y necesitaron entender el contexto dentro de sus propias interpretaciones de la realidad social y de ideologías en las cuales creen. Claro que este entendimiento es moral. Esto es un proceso de comunicación.

John Hooper ha sacado la novillada de Cristina Sánchez de su propio contexto español. Luego, se ha puesto la novillada en un contexto extranjero, con fotografías que representan algo distinto que el talento taurino de la novillera (parece que las fotos representan que es una mujer y que su profesión es peligrosa).

No me sorprende que sea una noticia controvertida, ni creo tampoco que un artículo como ese sirva de ninguna manera positiva para facilitar la clase de comunicación y entendimiento que mejorarían el tipo de relaciones entre las culturas europeas.

 

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