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Perfil astrológico de Manuel Rodríguez «Manolete»

El 4 de Julio de 1917, a la 1h.30m A.M., nace en Córdoba este mítico personaje del mundo taurino, maestro de lidia y matador de toros, conocido mundialmente con el sobrenombre de «Manolete»…

Juan R. Yáñez.

…y cuya fama y popularidad, no sólo ha trascendido el límite de nuestras fronteras sino que su recuerdo ha pervivido en el tiempo consagrándolo como una de las figuras taurinas más relevantes de nuestra época.

Personalidad 

Nacido bajo el signo solar de Cáncer y con Ascendente en Tauro, la personalidad de Manolete va pareja a la hermosa ciudad donde nace, Córdoba, ciudad igualmente regida por este signo de Cáncer, cardinal y de agua, cuyo regente es la Luna, y que inspiró profundamente a tantos otros artistas nacidos en su suelo, como al singular creador del prototipo de las mujeres Cáncer, el insigne pintor Julio Romero de Torres. El carácter, por tanto, de Manolete era introvertido, intimista, apegado a su familia, a su ciudad, a la tradición y a su pasado. Era hermético, profundo, creativo, fértil, soñador…, de una muy rica vida interior, pero algo tímido y hermético, no gustándole mostrar su tremenda sensibilidad personal. El hecho de haber nacido con su Sol conjunto a la estrella Sirio, importante estrella de la constelación del Cangrejo, le predispuso a ser un personaje famoso desde el comienzo de su vida, pues esta estrella se relaciona con la notoriedad de la obra y el legado que la persona deja tras de sí (Hemmingway, Wells y otros tantos personajes ilustres muestran su relación con esta estrella) y sin duda, si nosotros podemos reconocer hoy día a Manolete es por su legado, por la imagen del torero perfecto, hermético, enjuto, distante, portador además de un tremendo magnetismo que despertaba a las masas gracias a esa oposición Luna–Plutón, que siempre le envolvió en un halo de misterio, romántico y dramático, con esa mezcla entre tristeza y valentía que porta esa persona que siempre está cercana a la muerte…

Sin embargo, uno de los datos que destacan de la personalidad de Manolete, es precisamente su Ascendente en Tauro, curiosa vinculación subconsciente con el mundo taurino, destacando como una componente personal muy arraigada en él su poder de lucha y tesón por ver cumplidas sus metas en la vida, y que sin duda, estuvieron poderosamente influenciadas desde el seno de su familia, y muy especialmente por su madre, con quien siempre tuvo un estrecho lazo emocional confuso y apasionado. La poderosa oposición Luna–Plutón marca en la vida de Manolete una profunda relación de amor–odio, ap ego–rechazo acompañado de una estrecha unión emocional con la figura materna, con la que sin duda estableció vínculos subconscientes muy poderosos. La Carta de Manolete revela una tremenda identificación con todo lo que era su hogar, la influencia de su familia y el hecho de ansiar obtener algún día un hogar bello y armonioso que le proveyera de la suficiente estabilidad con la que siempre soñó. Sin embargo, su nacimiento producido en la Luna llena del mes de Julio de 1917 lejos de ser un hecho de buen auspicio, como erróneamente pueda atribuirse al plenilunio, supuso para Manolete, además de las señaladas por otras configuraciones conflictivas astrológicas mostradas en su Carta, como las que implicaban a Plutón y a Mercurio, luchar con una parte interna muy voluble e inquieta que le impedía alcanzar un sosiego y calma interior que por otro lado ansiaba.

A la luz de su Carta, Manolete fue una persona atormentada, jovial y arriesgada, a veces en extremo, según indica la presencia de Júpiter en su Ascendente, y la cuadratura que mantiene éste con su planeta Urano, que le hace despreciar el peligro y tentar a su suerte, como así demostró en numerosas ocasiones a lo largo de su vida. Hay que destacar el hecho de la fascinación que esta persona sentía por la muerte, de aquí que de alguna manera se acercara a ella con una inexplicable familiaridad que le hacía desafiarla con la osadía que desafortunadamente más adelante le costó la vida.

Por encontrarse su regente ocupando el sector 4to. de su Carta, Manolete estuvo muy identificado con la idea de sentirse en un hogar propio, e internamente luchaba por desarrollarse personalmente en un ambiente entrañable, hermoso y familiar, sensible y seguro, en el que particularmente pretendía encontrar el amor y el afecto que, según se ve reflejado en su Carta, le fue negado en repetidas ocasiones durante su infancia y por su figura materna, lo cual pudo dejar una secuela psicológica de carencia afectiva que le acompañó a lo largo de su vida. El planeta Venus, su regente natal, en conjunción con Saturno y Neptuno, marcan a Manolete como lo que fue, un amante del arte, pero más que eso, como un estilista, una persona muy consciente tanto de la creatividad como de la técnica, muy inspirado sí, pero tremendamente disciplinado, controlador y riguroso en la ejecución de su arte. Saturno conjunto al regente de su Carta, Venus, le identifican como a una persona muy exigente consigo misma, con unas obligaciones auto impuestas y generadas también desde el lado de su hogar y de su familia que le limitaban emocionalmente para expresar todo su optimismo y apertura. Todo este cúmulo de influencias le propició el madurar desde muy temprana edad y al hecho de tomar la responsabilidad de mejorar económicamente a los suyos, pues como buen Ascendente en Tauro, el fin de obtener seguridad material se convirtió en una constante en su vida y fue uno de los principales objetivos que le impulsaron en su carrera.

No obstante, la Carta de Manolete es la Carta de un maestro, su Sol en el 3er. sector de su Carta le caracteriza como una persona hábil y consciente de su facilidad para destacar en la vida a través de la ejecución de sus habilidades personales, de su conocimiento, en este caso a través de su conocimiento y habilidad en el arte de la lidia. Sol, Mercurio y Plutón conjuntos dan señal de la intensidad con la que Manolete percibía el mundo a su alrededor y de ese sentido dramático, ese halo de tristeza y rigurosidad, que Saturno le imponía al encontrarse cerca del regente natal. Toda esta contención y sentido de la disciplina Manolete lo canalizó a través de su arrojo y valentía que no era otra cosa que el reflejo de su amor innato al riesgo y, de alguna manera, a su desapego por la vida.

La Luna, gran dispositor en su Carta, refleja una gran conexión con el público, una vinculación subconsciente que supo crear gracias a su poderoso magnetismo, así mismo, indica una muerte pública, de gran resonancia, multitudinaria, una muerte que dejó huella en el sentir popular gracias a la tremenda vinculación que unió a Manolete con las masas, a las que supo llegar, aparte de por su arte, por su sencillez y por una casi inexplicable capacidad de seducción sobre ellas. De aquí que su temprana y dramática muerte, ocurrida en la plaza de Linares en l947 convulsionó profundamente la sociedad de su época, sentando las bases de lo que fue y ha sido hasta hoy, la leyenda de este mito del mundo de los ruedos. La leyenda de Manolete.

Aunque particularmente me confieso no aficionado, valga este breve bosquejo acerca de la personalidad de Manolete como homenaje a este singular mito que merecidamente ya forma parte de nuestra historia conmemorando ahora el 50 aniversario de su muerte.

 

 

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